.... Y si luchas por la libertad ....

Y que nadie te reprima, rebelion contra la hipocresia!

jueves, 25 de marzo de 2010

Mi planta de naranja lima

Veniamos tomados de la mano, sin apuro ninguno, por la calle. Totoca venia enseñandome la vida. Y yo me sentia muy contento porque mi hermano mayor me llevaba de la mano, enseñandome cosas. Pero enseñandome las cosas fuera de la casa. Porque en casa yo aprendia descubriendo las cosas solo y haciendo cosas solo, claro que equivocandome, y acababa siempre llevandome unas palmadas. Hasta hacia bastante tiempo nadie me pegaba. Pero despues descubrieron todo y vivían diciendo que yo era un malvado, un diablo, un gato bagabundo de mal pelo. Yo no quería saber nada de eso. Si no estuviera en la calle comenzaria a cantar. Cantar si que era lindo. Totoca sabía hacer algo mas, aparte de cantar: silbar. Pero por mas que lo imitase no me salía nada. El me dio animo diciendo que no importaba, que todavia no ten´´ia boca de soplador. Pero como yo no podía cantar por fuera, comenzé a cantar por dentro. Era raro, pero luego era lindo. Y estaba recordando una musica que mamá cantaba cuando yo era muy pequeñito. Ella se quedaba en la pileta con un trapo sujeto a la cabeza para cubrirse del sol. Llevaba un delantal que le cubria la barriga y se quedaba horas y horas, metiendo la mano en el agua, haciendo que el jabon se convirtiera en espuma. Despues torcía la ropa e iba hasta la cuerda.
Colgaba todo en ella y suspendia la caña. Hacia lo mismo con todas las ropas. Se ocupaba de lavar la ropa de casa del doctor Faulhaber para ayudar en los gastos de la casa. Mamá era alta, delgada, pero muy linda. Tenia un color bien quemado y los cabellos negros y lisos hasta la cintura.
Pero lo lindo era cuando cantaba y yo me quedaba a su lado aprendiendo[...]